WASHINGTON, EE.UU. 8 abril 2019 (AP) — La secretaria de Seguridad
Nacional, Kirstjen Nielsen, renunció el domingo en medio de la creciente
frustración del gobierno por la gran cantidad de familias centroamericanas que
están cruzando la frontera sur de Estados Unidos. El presidente Donald Trump
anunció en un tuit que Kevin McAleenan, comisionado de la Oficina de Aduanas y
Protección Fronteriza, se convertirá en director interino del departamento.
McAleenan es un funcionario fronterizo que goza de buena
reputación en el Congreso y en el gobierno. La decisión de nombrar a un
funcionario de inmigración para que ocupe el puesto refleja la prioridad que le
da Trump a este departamento de gran tamaño, fundado originalmente para
combatir el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Aunque
los asesores de Trump avizoraban un cambio de personal en Seguridad Nacional y
ya habían retirado la nominación para otro puesto clave en cuestiones de
inmigración, el suceso del domingo fue inesperado.
Nielsen viajó el viernes a la frontera entre Estados Unidos y
México junto con Trump, para participar en una mesa redonda con agentes
fronterizos y policías locales. Allí hizo eco a los comentarios del mandatario
sobre la situación en la frontera, aunque se escabulló un rato de la habitación
sin dar explicaciones mientras el presidente hablaba. Mientras recorrían una
sección de barreras fronterizas recién reconstruidas, Nielsen acompañó a Trump,
presentándolo a los funcionarios locales.
Posteriormente, regresó a Washington en una aeronave de la Guardia
Costera mientras que el mandatario continuó con una gira de recaudación de
fondos por California y Nevada. Nielsen estaba cada vez más frustrada por lo
que consideraba una falta de respaldo de otros departamentos y una creciente
intromisión de parte de asesores de Trump, señalaron tres personas al tanto de
los detalles de su renuncia, las cuales hablaron a condición de guardar el
anonimato porque no están autorizadas a declarar sobre el asunto.
Acudió a la Casa Blanca el domingo para hablar con el presidente
sin saber si sería despedida o renunciaría. A fin de cuentas renunció, aunque
no fue obligada a hacerlo, señalaron. Su carta de renuncia no contenía ninguna
insinuación de controversia, a diferencia de las de otros funcionarios que han
dejado este gobierno. “A pesar de nuestros avances en reformar la seguridad
nacional para una nueva era, he decidido que es el momento adecuado para que yo
deje el puesto”, escribió.
“Espero que el próximo secretario tenga el respaldo del Congreso y
de los tribunales para corregir las leyes que han obstruido nuestra capacidad
para proteger completamente las fronteras de Estados Unidos y que han
contribuido a la discordia en el debate en nuestra nación”. Hubo tensiones
persistentes entre la Casa Blanca y Nielsen casi desde el momento en que se
convirtió en secretaria, después de que su predecesor, John Kelly, pasó a ser
jefe de despacho de la residencia presidencial en 2017.
Nielsen era vista como opuesta a algunas de las medidas más duras
para el control de la inmigración respaldadas por el presidente y sus asesores,
en especial el consejero Stephen Miller, en cuestiones relativas a la frontera
y en otras, como por ejemplo el estatus de protección para algunos refugiados.
Una vez que Kelly dejó la Casa Blanca el año pasado, los días de Nielsen en el
puesto parecían estar contados. Ella esperaba haber sido despedida en noviembre,
pero eso no ocurrió.
Sin embargo, en las últimas semanas, mientras una nueva ola de
inmigrantes abruma los recursos disponibles en la frontera y Trump intenta
controlar el asunto con miras a su campaña de reelección para el 2020, las
tensiones volvieron a resurgir. La gota que derramó el vaso llegó cuando Trump
no le avisó con anticipación ni le dio oportunidad de dialogar sobre la
decisión de él de retirar la nominación de Ron Vitiello, director interino del
Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, para encabezar esa agencia.
Esa medida es vista como parte de una iniciativa de Miller,
partidario de aplicar mano dura para controlar la inmigración, y sus aliados en
la Casa Blanca con el fin de despejar el terreno en el departamento y traer a
más personal que comparta sus puntos de vista, señalaron las personas al tanto
de lo ocurrido. Nielsen quería hablar con Trump sobre la medida durante su
visita a la frontera el viernes, pero como no hubo tiempo, solicitó la reunión
el domingo. Llegó a ella preparada para renunciar, según lo que escuchara.
Las personas describieron que ambas partes tenían crecientes
frustraciones: el presidente estaba exasperado por la situación en la frontera
y Nielsen se sentía frustrada por acciones de la Casa Blanca que consideraba
contraproducentes. Queda la incógnita de cómo McAleenan asumirá el cargo.
Teóricamente la subsecretaria de gerencia del departamento, Claire Grady, es
quien debería asumirlo.
Nielsen, quien dijo que permanecerá en el cargo hasta el
miércoles, es la más reciente de una larga lista de funcionarios que han
abandonado el gobierno en tiempos recientes. Las numerosas renuncias han creado
vacíos en la administración a un nivel sin precedente, debido al temperamental
estilo de gerencia del mandatario, su insistencia en ciega lealtad y su
afinidad por improvisar medidas importantes sin consultar primero a sus
asesores.
Nielsen era la mujer de mayor perfil dentro del gabinete, y su
partida deja acéfalo al Departamento de Seguridad Nacional, en momentos en que
otras entidades tampoco tienen director permanente: Patrick Shanahan está de
interino en el Departamento de Defensa tras la salida de Jim Mattis y la
administración de la Casa Blanca ha estado a cargo interinamente de Mick
Mulvaney tras la renuncia de John Kelly.