HOUSTON, Texas. 28 febrero, 2020 (Agencias) — María Ríos es una empresaria de origen salvadoreño, radicada en Houston (Texas) y considerada como ejemplo de superación en Estados Unidos, pues es la primera mujer que destaca en un rubro dominado por hombres. Después de graduarse de la Universidad de Houston, Ríos fundó en 1997 la empresa Nation Waste. Ahora, 23 años después, expande su profesión y crea una aplicación de la mano con IMB para prevenir accidentes de trabajo.
María recuerda que su madre empezó a trabajar limpiando oficinas, pero aquella niña tenía claro lo que quería en la vida: ser empresaria. “Nunca me gustó jugar con muñecas, yo jugaba con una maquinita como caja registradora y quería hacer dinero y cuando yo veía a mi mamá limpiando oficinas, yo pensaba en que yo tendría mi oficina y sería más grande”. Se enfocó en sus estudios y nunca se dejó intimidar por el bullying que sufrió en su escuela por ser salvadoreña, por tener acento latino y no saber inglés.
“Fue duro, yo lloraba porque me hacían mucha burla, pero mis padres me enseñaron que ese bullying me tenía que hacer más fuerte; me decían ‘demuéstrales que tú puedes’”, enfatiza. Luego siguió en la High School, la culminó y siguió con sus estudios en administración de empresas en la Universidad de Houston y después se especializó en finanzas.
Su empresa genera millones de dólares al año, con la recolección de desechos, basura y material reciclable; además, es reconocida como una empresa emergente en el Estado. De igual manera, María ha demostrado a la comunidad que el esfuerzo y la dedicación tienen su recompensa; y es que el año pasado, la salvadoreña fue reconocida por la Casa Blanca como una de las más importantes empresarias latinas.
Durante la ceremonia, presidida por Donald Trump, recibió un reconocimiento, en el evento de la recepción de los actos de conmemoración del mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos. «No pasa nada de la noche a la mañana, pero si lo haces de corazón, con fe en Dios y con dedicación todo se puede», dijo María, originaria de Santa Rosa de Lima, quien tuvo que irse del país junto a sus padres y sus dos hermanas por la guerra que azotaba a El Salvador en la década de los 80. Llegó a Estados Unidos cuando tenía 13 años de edad.
En 1997 María ya tenía clara la visión de su apuesta empresarial e hizo un plan de negocios que decidió llevar a los bancos para buscar una primera línea de crédito. Así obtuvo un crédito por un cuarto de millón de dólares para su empresa de recolección y reciclaje de desechos. Iniciar con su empresa Nation Waste Inc. no fue fácil, comenta. “Me convertí en la primera mujer, no latina, sino primera mujer en ese negocio en los Estados Unidos”. En ese momento inició su nueva lucha, a romper barreras y ganar terreno en el mundo de los negocios en una industria gobernada por hombres.
“Cuando empecé a llegar a las reuniones pensaban que María estaba para servir el café o el agua, pero no, yo estaba ahí para hacer negocios”, dice con seguridad y entusiasmo. Nation Waste Inc. integra cinco divisiones. La primera, la recolección de desechos sólidos a nivel industrial, luego a nivel comercial, la tercera división de reciclaje; la cuarta de baños portátiles; todos estos servicios a pequeños negocios, medianas y grandes empresas y la quinta división enfocada en la seguridad industrial.
Esta última se trata de sensores que funcionan enlazados por medio de una aplicación para prevenir accidentes industriales y ya lo está vendiendo a nivel mundial en países como Colombia, Rusia, Turquía, India, Israel y otros países de Europa y Asia, además de Estados Unidos. “Cuando uno tiene pasión por algo que te gusta, no importa el género, no importa el color, ni raza ni religión, ni preferencia sexual, pero tienes que trabajar muy duro y la educación es la llave del éxito”.
“Una de las cosas que aprendí de niña es valorarme a mí misma, a creer en mí misma. Soy una persona muy sólida. Juego a que mi visión sea creíble. Lo he demostrado con hechos. He comenzado desde abajo, todo lo que me he propuesto lo he logrado. No ha sido fácil”. María Ríos reconoce que en su camino ha sido clave el apoyo de su familia y que aún no sabe cuándo se detendrá, pues su lema es “No todo está inventado, hay oportunidad de crear”.