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Brasileños celebran en las calles de todo el país el triunfo del ultraderechista Bolsonaro

Así estalló San Pablo al conocerse la victoria de Jair Bolsonaro en las elecciones de Brasil. Foto: Infobae Así estalló San Pablo al conocerse la victoria de Jair Bolsonaro en las elecciones de Brasil. Foto: Infobae

En Río de Janeiro, los simpatizantes de Jair Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), lanzaron petardos y fuegos artificiales para celebrar el triunfo de su líder, así como miles de sus seguidores hicieron en otras ciudades del país.

SÃO PAULO, Brasil. 28 oct. 2018 (EFE) — Cientos de personas celebraron la victoria en las elecciones del ultraderechista Jair Bolsonaro a las puertas de su domicilio en Río de Janeiro, miles lo hicieron en el resto del país, mientras que en São Paulo se registraron algunos incidentes entre seguidores y detractores del presidente electo.

Con camisetas verdes y amarillas y banderas de Brasil, seguidores del capitán de la reserva del Ejército se concentraron en la orla del acomodado barrio de Barra de Tijuca, en la zona oeste de Río, donde Bolsonaro acompañó la votación y guarda aún reposo de la puñalada que recibió en septiembre pasado.

Con el 98,96% de los votos escrutados, Bolsonaro fue elegido presidente de Brasil con un 55,29% de los sufragios, frente al 44,71% que obtuvo el progresista Fernando Haddad, sucesor del encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como aspirante del Partido de los Trabajadores (PT).

En Río de Janeiro, los simpatizantes de Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), lanzaron petardos y fuegos artificiales para celebrar el triunfo de su líder, así como miles de sus seguidores hicieron en otras ciudades del país. También celebraron entonando el himno de Brasil y al grito de “mito”, como apodan al que será sucesor del presidente Michel Temer a partir del próximo 1 de enero.

En São Paulo, la mayor ciudad de Brasil, otros cientos de simpatizantes de Bolsonaro se reunieron en la neurálgica Avenida Paulista, en el centro de la metrópoli, ataviados igualmente con los colores de la bandera brasileña. Un grupo de detractores del gobernante electo entró en conflicto con seguidores del capitán, lo que obligó a la policía a intervenir con gases lacrimógenos para evitar un enfrentamiento mayor.