PUNTA DEL ESTE, Uruguay. 25 junio (Bloomberg) — El desarrollador detrás del único proyecto de la marca Trump que aún está en construcción en Latinoamérica dice que apenas obtendrá una ganancia con la torre de lujo que está construyendo en Punta del Este, Uruguay. YY Development Group, la compañía detrás de la torre de 25 pisos que está licenciando la marca Trump, intentó conseguir exenciones tributarias a través de un programa del gobierno destinado a impulsar la debilitada industria de la construcción del país.
Pero el gobierno rechazó su solicitud porque el proyecto comenzó oficialmente antes de que se introdujera el paquete de ayuda, dijo Felipe Yaryura, socio ejecutivo de la empresa. Aun así, Yaryura confía en que él y unos 40 inversionistas que hace seis años desembolsaron US$20 millones en el proyecto obtendrán un retorno cuando se complete a principios de 2020. El ejecutivo proyecta ventas de hasta US$160 millones.
Eric Trump, vicepresidente ejecutivo de la Organización Trump, dijo que el proyecto, que ostenta un helipuerto y una cancha interior de tenis profesional, será un “ícono en Sudamérica y más allá”. Aún así, no es exactamente lo que los desarrolladores imaginaron cuando comenzaron la planificación del proyecto.
La construcción de la torre cilíndrica comenzó en 2014, con un retraso de un año, luego de que las débiles ventas impulsaran a YY Development a reformular el proyecto con unidades más pequeñas y más asequibles. Mientras tanto, enfrenta la competencia de apartamentos más baratos que sí calificaron para las exenciones de impuestos, mientras que compradores clave en la vecina Argentina han debido hacer frente a años de inflación y controles cambiarios. Punta del Este es como los Hamptons para la élite argentina, y cerca de las tres cuartas partes de los turistas provienen de ese país.
Si bien propietarios de hoteles en Toronto y Nueva York han eliminado el nombre Trump en medio de temores de que la reputación del presidente de Estados Unidos pueda afectar la demanda, YY Development planea mantener las ostentosas letras en la torre. “Las cosas que salieron mal no tuvieron nada que ver con la marca Trump”, dijo Yaryura. Más bien al contrario, ayudó a vender unidades, señaló. “Si de mí dependiera, yo haría otro edificio Trump mañana sin duda”.