HILLSBOROUGH, California, EE.UU. 4 abril 2019 (AP) — Enormes
dinosaurios erguidos junto a fantasiosos hongos en el inclinado patio trasero.
Un Pedro Picapiedra de tamaño real recibe a las visitas en la puerta principal.
Y junto a la cochera y sobre el césped, está un enorme letrero naranja, púrpura
y rojo que dice “Yaba daba dú”. La batalla más reciente en la guerra entre las
reglas del gobierno y los derechos de propiedad se desenvuelve en un lujoso
suburbio en San Francisco, en donde una magnate jubilada de la industria
editorial instaló un elaborado homenaje a la familia Picapiedra.
La llamativa y protuberante casa está rodeada de esculturas de la
Edad de la Piedra inspiradas en la caricatura de la década de 1960, junto con
alienígenas y otras rarezas. La controversia ha provocado que la prensa
internacional cubra el hecho y miles de personas han firmado una petición en
internet para preservar la llamativa propiedad que es visible desde una
carretera cercana.
La casa de 254 metros cuadrados (2.730 pies cuadrados) en sí no
está en riesgo, pero el pueblo de Hillsborough dice que la propiedad de la
multimillonaria Florence Fang es una molestia pública y una monstruosidad. El
mes pasado, las autoridades presentaron una demanda en una corte estatal para
obligarla a quitar las esculturas que instaló sin permiso en su jardín. La
abogada de la mujer de 84 años dijo que las autoridades esnobs quieren quitarle
el derecho constitucional a Fang de disfrutar su jardín y promete que luchará
enérgicamente.
“La señora Fang ha hecho sonreír a la gente, les ha dado alegría.
¿Qué no gusta de Dino, que se comporta como un perro?”, dijo Angela Alioto,
antes supervisora de San Francisco. “¿Qué le pasa a esta gente?”. Mark Hudak,
abogado de Hillsborough, dice que el pueblo se enorgullece de su ambiente rural
y boscoso, y que hay reglas “para que los vecinos no tengan que ver tu versión
de lo que te gustaría tener y tú no tengas que ver la suya”.
“Ya sea que construya un proyecto con divertidos personajes de
caricaturas, esculturas Rodin o cualquier otra cosa, tiene que pasar por el
proceso como todos los demás”, dijo. La casa con forma inusual, actualmente
pintada de rojo y púrpura, fue diseñada por el arquitecto William Nicholson y
construida en 1976. Fang, una reconocida filántropa que alguna vez editó el
periódico San Francisco Examiner, compró la propiedad en junio de 2017 por 2,8
millones de dólares.