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Precios en Estados Unidos subieron 0,1% en agosto y bajó la inflación interanual al 1,7%

La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y alimentos debido a su volatilidad, ascendió un 0,3% el mes pasado, mientras que comparado con agosto del año pasado creció del 2,2% al 2,4%, el mayor nivel en 13 meses. | Getty Images

El precio de la gasolina bajó el mes pasado. Esta estabilidad debe ayudar a tranquilizar a los dirigentes de la Reserva Federal, que han expresado con frecuencia su preocupación este año por una inflación débil, de cara al encuentro del banco central estadounidense los próximos 17 y 18 de septiembre.

WASHINGTON, EE.UU. Septiembre 15, 2019 (EFE) — El índice de precios al consumo (IPC) subió un 0,1% en Estados Unidos en agosto, mientras que la inflación interanual bajó del 1,8% al 1,7%, todavía cerca del objetivo de la Reserva Federal (Fed), a menos de una semana de la próxima reunión del banco central estadounidense. La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y alimentos debido a su volatilidad, ascendió un 0,3% el mes pasado, mientras que comparado con agosto del año pasado creció del 2,2% al 2,4%, el mayor nivel en 13 meses.

El precio de la gasolina bajó el pasado mes, mientras que los de los alquileres y la sanidad subieron. Esta estabilidad debe ayudar a tranquilizar a los dirigentes de la Fed, que han expresado con frecuencia su preocupación este año por una inflación débil, de cara al encuentro del banco central estadounidense los próximos 17 y 18 de septiembre. Los datos, de hecho, podrían motivar que los tipos de interés se mantuvieran en el rango actual, entre el 2% y el 2,25%.

El banco central estadounidense rebajó los tipos de interés un cuarto de punto en su último encuentro en julio, y algunos expertos, sin embargo, han anticipado en las últimas semanas que la Fed volverá a hacerlo próximamente. La institución dirigida por Jerome Powell confirmó el cambio de rumbo en la política monetaria de Estados Unidos al anunciar una rebaja de los tipos de interés, ante la debilidad económica global y la inflación “apagada” en el país.

Ese fue el primer recorte del precio del dinero en EE.UU. en más de una década, ya que el anterior se produjo justo después de la aguda crisis financiera de finales de 2008. Hasta ahora, la Fed ha definido la rebaja como un “ajuste de mitad de ciclo”, evitando de este modo confirmar si se trató del comienzo de un ciclo prolongado de reducción de tipos que suele adoptar el banco central en momentos de recesión o en los que se espera una desaceleración continuada.

La reducción de tipos de interés de julio, no obstante, no fue suficiente para el presidente estadounidense, Donald Trump, que posteriormente aseguró que Powell lo “decepcionó” al no apostar por un prolongado ciclo de abaratamiento del crédito. “Como de costumbre, Powell nos decepcionó”, dijo Trump después de conocer el recorte de la Fed en julio y reiteró que no está “recibiendo mucha ayuda de la Reserva Federal” para impulsar la economía estadounidense.

De hecho, el mandatario no ha cesado en sus ataques al banco central estadounidense desde su llegada a la Casa Blanca y ha reclamado que continúe con la bajada. Este mismo miércoles, Trump urgió rebajar el precio del dinero “a cero o menos” para contribuir a la expansión económica. Tradicionalmente, los presidentes de Estados Unidos no comentaban la dirección de la política monetaria del país para tratar de no influir en sus decisiones, algo de lo que Trump se ha desentendido.

Ante los constantes comentarios del mandatario, Powell ha insistido en la independencia de la institución y ha defendido que sus decisiones se basan “exclusivamente” en los datos económicos, sin tener en cuenta “consideraciones políticas”. En la primera mitad del año, la Fed decidió pulsar el botón de pausa en su plan de progresivo ajuste monetario para 2019 ante la ralentización económica global, las tensiones comerciales y la debilidad de los precios en EE.UU., que se encuentran por debajo del objetivo anual de la Fed del 2% anual.

Por su parte, la economía de Estados Unidos avanzó a una tasa anual del 2% en el segundo trimestre, una décima por debajo del cálculo preliminar oficial para ese período, mientras que en el primer trimestre del año, había registrado una tasa de crecimiento del 3,1%.