Cultura

Tallado en piedra de Huamanga, tradición de casi 500 años y Patrimonio Cultural del Perú

Don Julio Gálvez Ramos "el Domador de Piedras de Huamanga", reconocido además con el título de Gran Maestro de la Artesanía Peruana. | Foto: Sergio Vargas Photofilm

Si bien la talla en piedra se dio desde tiempos del Antiguo Perú, está documentado que desde los inicios de la Colonia (1533) se comenzó a tallar el alabastro o piedra de Huamanga, semejante al mármol pero más blanda y translúcida. La provincia de Huamanga es el lugar donde se encuentran sus mejores canteras.

LIMA, Perú. 16 mayo 2019 (Biz Republic) — El Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura del Perú declaró este año Patrimonio Cultural de la Nación a los conocimientos, las técnicas y la iconografía asociados al tallado en piedra de Huamanga o escultura en alabastro de la región Ayacucho, por tratarse de una expresión que tiene una importante trayectoria histórica y artística, al estar plenamente vigente en las prácticas culturales, sociales y económicas de la sociedad ayacuchana, así como por la creatividad y el talento de los artistas portadores de esta tradición.

Si bien la talla en piedra se dio desde tiempos del Antiguo Perú, está documentado que desde los inicios de la Colonia (1533) se comenzó a tallar el alabastro o piedra de Huamanga, piedra semejante al mármol pero más blanda y translúcida. La provincia de Huamanga en la región Ayacucho es el lugar donde se encuentran sus mejores canteras y a ello se debe su denominación. Durante el Virreinato, especialmente en el siglo XVII y en la primera mitad del XVIII, Ayacucho destacó por sus finos trabajos en el tallado de figuras religiosas, ya sea en bulto o en relieve.

La escultura religiosa estaba basada en modelos o creaciones iconográficas europeas que, al igual que las esculturas en madera, cumplió con el rol evangelizador diseñado por la Iglesia Católica y la Corona Española. Estas obras muestran el repertorio temático de la pintura y la escultura, además de un virtuosismo en la técnica. Formalmente, la producción virreinal en piedra de Huamanga está relacionada a estilos que provienen de la escultura española en madera, en la tradición del verismo clásico del renacimiento y del naturalismo barroco, y trata temas alusivos a las vidas de la Virgen María, de Jesús y los santos, así como a pasajes del Antiguo Testamento.

Con estas obras, Huamanga alcanzó el prestigio que lo convertiría en el centro de la actividad artística y artesanal del país. Así, la talla en piedra de Huamanga se da originalmente bajo los cánones coloniales que responden al arte dominante, por tanto fue estudiada dentro de la historia del arte culto, arte que representaba a la élite y era del gusto del poder político y religioso. En la segunda mitad del siglo XVIII se introdujo en la talla de piedra de Huamanga la temática profana y costumbrista, asociada a las nuevas circunstancias sociales e ideológicas producto del absolutismo ilustrado y del enciclopedismo francés.

La ilustración francesa y su interés por el estudio de la geografía, la flora y la fauna, los tipos raciales y sociales, las manufacturas y las costumbres influyeron en la adopción de la nueva temática; los estilos rococó y neoclásico fueron también acogidos bajo la misma influencia. La producción del alabastro huamanguino fue entonces abandonando la policromía de la tradición hispana para dar paso al procedimiento del recubrimiento de color a la encáustica.

En esas circunstancias se da la aparición de representaciones ornamentales como figuras galantes de jóvenes músicos, damas recostadas, ornamentos rocallescos, entre otros motivos alegóricos. Fueron esas expresiones de tipo cortesano el punto de partida para que después, en el siglo XIX, se crearan composiciones acordes con los gustos de la pequeña burguesía y la clase señorial huamanguina.

La realidad local también tenía temas importantes como el de la lucha por la emancipación de España o la expresión de rivalidades entre Huamanga y Cusco; destacando, por ejemplo, la alegoría del soldado patriota derrotando al león que simboliza a España. Naturalmente, por inercia y de manera ecléctica se siguieron utilizando los modelos anteriores, los mismos que en el siglo XIX se fusionaron y se diversificaron formal y temáticamente, en función a los grupos y las clases sociales a las que iba dirigida esta producción.

La difusión de esta producción alcanzó además de Ayacucho, a otras ciudades importantes como Cusco y Lima. Culminado el Virreinato, cuando se asientan las necesidades académicas, la talla de la piedra de Huamanga era considerada en nuestro medio como un arte, oscilando entre la artesanía y las bellas artes. De otro lado, la piedra de Huamanga ha sido usada también en objetos que son propios del arte popular campesino, especialmente en los cajones llamados sanmarcos, altares portátiles asociados a la protección del ganado o en nacimientos, como los que recordaba, el retablista Urbano Rojas, quien se inspiraba en las antiguas figuras de niño rumi, o niño Jesús en piedra de Huamanga.

En la categoría del arte tradicional, algunas características predominantes son el anonimato en la autoría, el compromiso con el tema del objeto en relación a un ideal colectivo y la predominancia del valor simbólico, la transmisión de saberes de generación en generación y la persistencia formal y estilística. En la creación popular campesina se da un sistema artístico propio que obedece a una cosmovisión originaria y que incorpora selectivamente los modelos ajenos.

En las últimas décadas del siglo XX, el aislamiento que sufrió Ayacucho por la violencia terrorista, motivó una cierta decadencia de la producción de talla en piedra de Huamanga hasta el punto de casi desaparecer en el transcurso de las décadas de 1980 – 1990. Sin embargo, gracias a los esfuerzos del gobierno peruano y sobre todo al sacrificio del pueblo ayacuchano, se ha podido superar muchas dificultades y recuperar el arte de la talla en piedra de Huamanga, devolviéndole su esplendor.

Los talleres cuentan con discípulos y se han convertido en centros de transmisión de los conocimientos, saberes y técnicas asociadas a este arte y la talla en piedra de Huamanga constituye hoy, como lo fue en el pasado, un medio de vida y una expresión cultural para sus artífices y sus familias.

La prueba fehaciente de ello son los numerosos maestros talladores que hoy han obtenido reconocimientos oficiales, sea como grandes maestros de la artesanía peruana, amautas o personalidades meritorias de la cultura. Hoy, los más de cien (100) maestros ayacuchanos talladores de piedra de Huamanga se encuentran consolidados en su oficio y produciendo en sus talleres, algunos de ellos, bien abastecidos e implementados con herramientas tradicionales y modernas.

Los talleres cuentan con discípulos y se han convertido en centros de transmisión de los conocimientos, saberes y técnicas asociadas a este arte y la talla en piedra de Huamanga constituye hoy, como lo fue en el pasado, un medio de vida y una expresión cultural para sus artífices y sus familias. En cuanto a las técnicas vigentes del proceso de elaboración de una pieza de escultura en piedra de Huamanga (alabastro), cualquiera sea su carácter o imagen, algunos de los pasos a seguir son comunes a todos los escultores; otros obedecen a condiciones especiales, al carácter y la dureza del material, al destino de la pieza, a la comodidad, método y técnica del artesano.

La motivación, creación y diseño de la imagen es crucial para los escultores, tal como indican los testimonios recogidos: “Es mirando la piedra que buscamos qué debemos esculpir, todo depende de lo que mande la piedra y de nuestra imaginación” o “Para crear la escultura, primero salimos al campo para ver los hechos, una fiesta, un trabajo, un músico, un danzante, la vida de los campesinos, así es como dibujamos en nuestra imaginación y luego en la piedra. Otras veces es la piedra la que nos hace soñar y eso es lo que hacemos”.

Estos testimonios nos muestran que cada artesano tiene sus propios mecanismos de creación y que están íntimamente ligados a la realidad social y la materia prima con la que trabajan. Solo que en los casos de las esculturas abstractas, la imaginación juega un papel preponderante porque son elementos imaginados como los mitos, las historias y narraciones, los que influyen en ese tipo de creación.

La organización del trabajo en el desarrollo de la talla de la piedra de Huamanga es tradicional. En el tratamiento de la piedra de Huamanga se destaca la finura de la ejecución pues se aprenden y transmiten las técnicas y los conocimientos afines dentro de un grupo familiar compartiendo los mismos valores socioculturales, donde es factible la evolución autónoma, para lo cual es también necesaria la capacitación escolarizada que les permita acceder a nuevos conocimientos y propiciar la creatividad de nuevos productos acordes con la demanda del público moderno.

En las últimas décadas, los artesanos han sistematizado los procesos de producción desde el acopio de la piedra, continuando con el almacenamiento, la selección y la especialización en los cortes, según las formas a producir. En el plan de salvaguardia elaborado por los talladores, éstos se comprometen a garantizar la continuidad de su identidad y tradiciones transmitiendo a la niñez y la juventud el valor histórico, tecnológico, cultural, artístico, social y económico del arte del tallado en piedra de Huamanga (alabastro). Asimismo, consideran imperativa una mayor promoción de sus obras mediante la organización de exposiciones, ferias, difusión en los medios de comunicación y la enseñanza en talleres de instituciones educativas.