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Millones de mujeres bailan en las calles de China para luchar contra el envejecimiento

China's Controversial Square Dancing Grannies | China Uncensored. Fotocaptura: Youtube

La mayoría de las personas que salen a bailar son mujeres y se reúnen por grupos, dependiendo de los diferentes estilos musicales y de las coreografías que realizan. Generalmente son movimientos sencillos que se repiten en serie al ritmo de las canciones.

SHANGHÁI, China. 27 oct. 2018 (EFE) — Bailar contra el paso del tiempo, esa es la fórmula preferida por millones de chinas, que salen a diario a las calles para ejercitarse al son de la música y mantenerse así saludables, pese a los achaques de la edad. A las siete en punto de la tarde arranca la música para las que deciden ejercitarse cuando el sol se pone. Plazas, parques, aceras anchas o el hueco entre edificios en una comunidad de vecinos, cualquier sitio es válido.

La afluencia de gente es tal que este colectivo tiene un nombre propio, “las damas”, mujeres mayores, generalmente jubiladas o amas de casa, que hacen de las calles su gimnasio y también su punto de encuentro para socializar y desligarse por un rato de las obligaciones familiares. “Cuando uno se hace viejo las articulaciones están menos flexibles. Los brazos y las piernas están más duras y con este tipo de ejercicios uno se siente más flexible del cuerpo”, cuenta a Efe Dong Mei, una jubilada de 64 años, convencida de que este ejercicio también ayuda a “retrasar la demencia senil”.

La popularidad de “las damas” en tan grande que en algunas ciudades como Pekín los gobiernos locales han tenido que sacar normativas para restringir el volumen de la música, ante las protestas de los vecinos por el ruido. La mayoría de las que salen a bailar son mujeres y se reúnen por grupos, dependiendo de los diferentes estilos musicales y de las coreografías que realizan. Generalmente son movimientos sencillos que se repiten en serie al ritmo de las canciones.

“La participación es totalmente libre, cualquier persona puede bailar en el grupo. Los que bailan bien se ponen más adelante y los nuevos un poco atrás y repetimos la misma rutina todos los días”, explica Dong, que sale a bailar en una plaza de Pekín. Mientras las cadenas de gimnasios de inspiración occidental se multiplican, atestadas de jóvenes cada vez más preocupados por su aspecto físico, las señoras mayores siguen prefiriendo las calles y el baile, algo que en opinión de Liu Peiqun, jubilada de 66 años, podría perderse con las próximas generaciones.

Cuando ella empezó a bailar hace tres décadas, cuenta, “había muchos jóvenes” pero ahora “cada vez participan menos en esto porque ahora tienen muchas otras opciones que en aquel entonces no había”. Liu practica una disciplina conocida como Mulan Boxing, que no solo es un baile sino que “está reconocida como un deporte”, cuenta, y que muchas mujeres eligen porque “les ayuda a tranquilizarse y a cultivar su corazón, además del ejercicio del cuerpo”.

El pasado fin de semana se celebró en la ciudad de Shanghái un congreso sobre este deporte que ha cumplido treinta años y que fue creado por una mujer llamada Ying Meifeng, inspirada en la gimnasia. Unas 20.000 mujeres de distintas partes de China se juntaron en un centro deportivo para exhibir sus coreografías al ritmo de la música tradicional china y en las que se utilizan elementos como los abanicos o las espadas.

“Es un ejercicio tranquilo, no muy ruidoso, con música elegante así que muy pocas veces hemos recibido demandas o acusaciones de ruido como pasa con otros bailes”, asegura Ying a Efe, orgullosa de que aquello que comenzó como un remedio a su deteriorado estado de salud hoy sea seguido por miles de personas.

Solo en Shanghái, asegura, hay “más de 300 puntos de formación de este ejercicio”, que principalmente se realiza en la madrugada, y “en cada punto hay más de 30 personas”, cuenta Ying, quien añade que las mujeres que lo practican no solo hacen ejercicio sino que aprovechan para “hacerse amigas entre sí”. Sobre la posibilidad de que en un futuro su disciplina o los bailes en las calles decaigan, Ying cree que es un problema que “tiene que ver con los departamentos de educación”.

“Ahora prestan más atención al estudio de los conocimientos y los estudiantes tienen mucho estrés, mucha presión de estudiar y no tienen tiempo de madrugar para practicarlo”, explica la creadora. Por ello, agrega, los departamentos de educación “tienen que dar más importancia al deporte y los jóvenes deberían estar obligados a hacer cada día una hora de ejercicio”.