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Hombre en Estados Unidos recibe un telegrama 50 años después de haber sido enviado

Western Union telegram. | deskgram.net

Robert Fink, un hombre de la ciudad de Ann Arbor, Michigan, recibió recién este año un telegrama de felicitaciones que sus amigos le habían enviado en 1969 a través del servicio de telegramas de Western Union. El hombre lamenta no haber podido agradecer a sus amigos por el telegrama, porque ya fallecieron.

ANN ARBOR, Michigan, EE.UU. 9 marzo. 2019 (AP) — Un hombre que se graduó en la Universidad de Michigan en 1969 recibió finalmente un telegrama de felicitaciones que amigos de la familia le enviaron hace más de medio siglo. Robert Fink recibió la misiva de Western Union este año. Western Union canceló su servicio de telegrama en 2006. The Washington Post fue el primero en reportar la culminación de la entrega.

La nota originalmente llegó en 1969 al apartamento de Ann Arbor donde Fink vivía con tres compañeros universitarios, pero llegó un día después de que él se fue para Nueva York a cursar estudios de postgrado. Christina Zaske encontró el mensaje en diciembre al sacar el cajón de abajo de un gabinete que ahora pertenece a la agencia de mercadeo digital ICON Interactive, con sede en Ann Arbor, cuando buscaba un papel que se había caído adentro.

“Vi lo que decía, mayormente porque tenía curiosidad de ver un telegrama de verdad”, dijo Zaske al The Ann Arbor News. Zaske vio el nombre de Fink y buscó su información en internet para hallarlo y devolverle la nota. Fink ahora es profesor en la Universidad de Oakland en Rochester, suburbio de Detroit ubicado a unos 72 kilómetros (45 millas) al noreste de Ann Arbor. “Me sorprendió saber que él nunca recibió el telegrama y me alegré de haber podido juntar al mensaje y su remitente después de todos estos años”, dijo Zaske.

Fink dijo que la misiva le ha traído muchos recuerdos y le ha hecho reflexionar sobre sus viejos amigos. También lamenta no haber podido agradecer a Ben y Lillian Fischman por el telegrama. Ambos ya fallecieron, dijo. “Me dejó con un cosquilleo de culpabilidad sobre lo que habrán pensado de mí”, dijo Fink. “Enviar un telegrama tomaba un poco de trabajo, no era como enviar un mensaje de texto. Me emocioné al saber que ellos se acordaron de mí e hicieron el esfuerzo de comunicarse”.