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“Fábrica de juguetes” solidaria permite que los chicos argentinos reciban regalos

Manuel Lozano, director de la Fundación Sí: "Acá fabricamos juguetes y amor". Infobae.com

Esta iniciativa, que se realiza por sexto año, permite que todo aquel que lo deseé pueda acercarse a la fábrica de juguetes para contribuir con su tiempo y dedicación en la manufactura de regalos que son distribuidos a los niños más necesitados, a través de comedores, merenderos y hogares sociales.

BUENOS AIRES, Argentina. 30 dic. 2018 (EFE) — Las fiestas de Navidad y Reyes sacan a relucir la parte más solidaria y bondadosa de cada uno, como ocurre con los miles de ciudadanos que por estos días pasan por la “fábrica de juguetes” de la Fundación SÍ, en Buenos Aires, para ayudar a que ningún chico argentino se quede sin su regalo. Esta iniciativa, que se realiza por sexto año, permite que todo aquel que lo desee pueda acercarse a la fábrica para contribuir con su tiempo y dedicación en la manufactura de regalos que son distribuidos a los niños más necesitados, a través de comedores, merenderos y hogares sociales.

Tal y como relató María Tomassoni, voluntaria de la Fundación SÍ, desde que la fábrica abrió sus puertas a mediados de diciembre, por ella pasaron cerca de 1.500 personas de todas las edades, estrato y condición, bien sea de manera individual, con amigos o en familia. “La verdad es una mezcla: vienen muchos chicos y mucha gente joven, pero también viene gente de todas las edades. Muchos vienen en familia a tratar de hacer algo en conjunto, para disfrutar un ratito del voluntariado y darse cuenta de que hay un montón de gente que está en distinta situación que ellos”, señaló Tomassoni.

Los voluntarios se han encontrado incluso con gente de otras partes del país que aprovechó parte de sus vacaciones en la capital para aportar algo en los cuatro talleres en los que se divide la actividad de este año: accesorios de superhéroes en tela, juegos de mesa en tela, títeres de dedo y un taller de madera. Tomassoni destaca que entre los fabricantes de juguetes se encuentra gente que los sigue “de muchísimo tiempo” y otra que recién conoció su actividad a través del boca a boca o los medios de comunicación.

La voluntaria define a las personas que suman su ayuda como “un poco duendes” y asegura que lo más satisfactorio es “que los chicos se involucren y sepan que vienen a hacer algo lindo para los que no tienen la capacidad de tener lo que tienen ellos”. Los juguetes se entregan a través de los comedores y hogares donde la fundación trabaja en todo el país en dos tandas, una durante la Nochebuena y otra en la noche de Reyes, y calculan que en total más de 20.000 chicos recibirán estos presentes tan especiales.

Además de los juguetes que ellos mismos fabrican, los voluntarios de la fundación habilitaron cestas de recogida donde se pueden depositar juguetes usados, que también serán distribuidos. Para Tomassoni, cada año más gente se involucra en las distintas campañas solidarias de Navidad y Reyes, aunque asegura que para los voluntarios de la Fundación SÍ no importa la fecha cuando se trata de ayudar a los más necesitados.

“Nosotros, desde la fundación, el sentimiento lo ponemos durante todo el año, todos los proyectos son absolutamente importantes y tratamos de llegar a todos los lugares donde se necesite algo”, subrayó. Entre sus actividades destacan los “recorridos nocturnos” que hacen “los 365 días del año” para “acompañar y escuchar al que está en situación de calle”. “Las recorridas nocturnas parece que fueran algo muy simple, pero hay un montón de cosas que abarcan eso, no solo es darles un abrazo y un beso y hacerlos visibles y poder charlar, sino que además de eso los ayudamos a conseguir el DNI, con sus adicciones o a conseguir trabajo”, aseguró.

Para ello cuentan con todo tipo de profesionales en sus filas, “desde psicólogos y sociólogos hasta gente de recursos humanos”, entre los más de 2.500 voluntarios que tienen repartidos por todo el territorio nacional. Además organizan sesiones de terapia grupal donde ejercen “la función que puede tener la familia” en el proceso de rehabilitación de adicciones.

Sus actividades se extienden a gente de todas las edades, desde mayores, niños y adolescentes a los que acogen en las ocho residencias universitarias para alumnos de escuelas rurales que tienen en el país, donde además de apoyarlos económicamente ofrecen todo tipo de asesoramiento durante sus estudios.

Todos los voluntarios compaginan su faceta solidaria con los quehaceres del día a día, lo que muchas veces genera limitaciones de tiempo, aunque como Tomassoni resalta, lo importante es actuar “siempre desde las ganas de ayudar a los demás”.