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Demanda global de soja afecta una de las regiones de mayor diversidad en el planeta

Soy beans stock. Photo: Sky News.

El consumo de materias primas agrícolas que se comercializan globalmente, como la soja y el aceite de palma, es una de las causas primarias de la deforestación y la pérdida de biodiversidad en la región, que cubre más de 1,9 millones de kilómetros cuadrados, el 22% del territorio brasileño.

WASHINGTON, EE.UU. 28 octubre, 2019 (EFE) — La demanda de los mercados mundiales puede ser la causa de más de la mitad del impacto que la creciente producción de soja tiene sobre las especies raras en la sabana Cerrado de Brasil, una de las regiones de mayor diversidad en el planeta, según un estudio que publica hoy la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). El consumo de materias primas agrícolas que se comercializan globalmente, como la soja y el aceite de palma, es una de las causas primarias de la deforestación y la pérdida de biodiversidad en la región, que cubre más de 1,9 millones de kilómetros cuadrados, el 22% del territorio brasileño.

El Cerrado, que incluye el estado de Goiás, la mayor parte de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y el estado de Tocantins, parte de Minas Gerais, Bahía, Maranhao y Piaui, también se extiende hasta el este de Bolivia, el centro de Paraguay y la provincia de Misiones en Argentina. La región, que alberga el 5% de todas las especies identificadas en el mundo, se está transformando, sobre todo, por la extensión de la producción agropecuaria. Paz Durán, del Instituto de Ecología y Biodiversidad en la Universidad Austral de Chile y coautora del estudio, indicó que las conclusiones de esta investigación “resaltan que la pérdida local de biodiversidad es un problema global”.

“Aunque tanto las compañías como los consumidores prestan una atención creciente al costo ambiental de los productos, la naturaleza compleja de las cadenas de suministro internacionales puede resultar en que se pierda de vista las conexiones entre un producto y su impacto ambiental”, agregó. Los investigadores, encabezados por Jonathan Green, del Instituto Ambiental Estocolmo de la Universidad de York, calcularon que el 55% del impacto sobre la biodiversidad del Cerrado puede atribuirse a los cultivos alimenticios y otros productos que se consumen afuera de Brasil, con el 22% atribuido al consumo en China y el 15% a la Unión Europea.

En el caso específico de la soja, Alemania y Japón figuran en el rango de países cuyo consumo del grano se vincula al 2,5 al 3% del impacto sobre la biodiversidad del Cerrado, en tanto que España y Tailandia aparecen en el rango del 2,3 al 2,5% de ese impacto. El equipo internacional de científicos observó el impacto sobre más de 400 especies de plantas y animales que viven principal o exclusivamente en ecosistemas del Cerrado, es decir, que tenían al menos el 70% de su hábitat en esta sabana, así como de algunos de sus animales más emblemáticos como el oso hormiguero gigante.

El estudio determinó que el 86% de la pérdida de hábitat de este animal en el Cerrado ha ocurrido en el estado de Mato Grosso como consecuencia, principalmente, del consumo en Brasil, China y la Unión Europea de productos que contienen soja. Entre las especies raras consideradas en este estudio se cuenta el Celeus obrieni, un picapalo identificado por primera vez en 1926 y que hasta 2006 se creyó extinto. La población de estas aves se calcula en menos de 6.000 y está clasificado como “vulnerable” en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Otra especie tomada como referencia es la paloma de ojos azules (Columbina cyanopis) que también se creía extinta y que se ha vuelto a ver desde 2015. Se cree que sobreviven menos de 250 de estas aves y la lista roja la menciona como “en peligro crítico”.