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Contratar un seguro, la tarea pendiente de millones de latinos en Estados Unidos

Family life insurance, family services and supporting families concepts. Businessman with protective gesture and silhouette representing young family. Photo stock.

Contratar un seguro es la tarea pendiente de millones de latinos. Un alto porcentaje de la comunidad latina —que representa el 18.1% del total de la población en Estados Unidos— cree erróneamente que las pólizas de seguros son muy costosas y engorrosas de tramitar. Ese es solo un mito y aquí explicamos por qué.

Por: Heidi Castrillón — Directora fundadora de BizRepublic.com

NEW JERSEY, EE.UU. Julio 11 — Estadísticas recientes confirman dos datos sobre la comunidad latina en los Estados Unidos que resultan especialmente llamativos: los latinos representan el 18.1% del total de la población del país, según las últimas estimaciones del Censo estadounidense publicadas en junio de 2018 —representaban el 17% en 2016, según el think tank Pew Research Center— y cuentan con un poder de compra colectivo estimado en 1,500 billones de dólares, según empresas de mercadeo y análisis de datos consultadas este año.

Además, datos de Housing Policy Finance Center of the Urban Institute revelan que para 2030 las familias latinas representarán el 56% de los nuevos propietarios de vivienda en Estados Unidos. Sin embargo, este grupo poblacional —el de mayor crecimiento en territorio estadounidense— no ha sido debidamente atendido y está bastante desinformado respecto a la necesidad e importancia de los seguros como vías de inversión y protección para sus proyectos de vida.

De hecho, un alto porcentaje de latinos (el 75 por ciento) cree erróneamente que las pólizas de seguros son muy costosas, mientras que un porcentaje menor considera que los trámites de afiliación son demasiado engorrosos —idea que tampoco es cierta—. Otros, por su parte, admiten “no tener información” sobre qué tipo de plan deberían comprar.

A modo de ejemplo, cabe recordar que un estudio del Insurance Barometer Study (IBS) —que analiza la conducta de los consumidores sobre planificación financiera— reveló que los latinos en Estados Unidos tienen los índices más bajos de posesión de seguros de vida (59 por ciento), siendo superados, aunque por un escaso margen, por los blancos (62 por ciento) y los afroamericanos (66 por ciento). Es decir, el 41 por ciento de latinos en los Estados Unidos no tienen ningún tipo de seguro y se encuentran seriamente expuestos a las consecuencias de su imprevisión.

CULTURA DE LA PREVENCIÓN

Diversos analistas coinciden en señalar que los latinos en Estados Unidos muestran desinterés y hasta cierto temor cuando se les habla sobre pólizas de seguros, por una cuestión básicamente cultural, un mal hábito que les viene de crianza: sus padres y abuelos no les inculcaron desde pequeños eso que para los estadounidenses es “algo absolutamente natural”: la cultura de la prevención. En otras palabras, los latinos “no están acostumbrados” a contratar seguros, como tampoco están tan habituados a ahorrar para afrontar situaciones imprevistas. En muchos casos, la educación financiera ha estado ausente en sus hogares.

Adquirir una póliza de seguro no está entre las prioridades de la comunidad latina, lo que no deja de llamar la atención, sobre todo si se tiene en consideración que se trata de uno de los grupos sociales con mayor nivel de vulnerabilidad frente al estrés y las preocupaciones, de acuerdo con una investigación realizada tiempo atrás por la American Psychological Association (APA). Y por si esto fuera poco, uno de cada diez latinos en Estados Unidos padece de diabetes, lo que disminuye seriamente sus expectativas de vida, según el National Institute of Health.

El problema se agrava porque decenas de miles de latinos realizan a diario trabajos peligrosos en Estados Unidos y no cuentan con una cobertura de seguro. De hecho, los trabajadores latinos son el grupo étnico más propenso a morir en su centro de labores en Estados Unidos, según la American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL–CIO), el principal sindicato estadounidense. Las cifras son duras: 817 trabajadores latinos perdieron la vida en su lugar de trabajo en 2013 y 804 murieron en 2014. La gran mayoría de ellos eran inmigrantes sin seguro de vida y dejaron a sus familias en el más completo desamparo.

El National Council for Occupational Safety and Health (COSH) informó, por su parte, que en 2015, poco más de 900 trabajadores hispanos perdieron la vida mientras trabajaban, el número más alto de decesos en los últimos diez años. Los latinos son asignados frecuentemente a los trabajos más peligrosos y sucios, por lo que las cifras estiman que cuatro de cada 100 mil muertes de trabajadores a tiempo completo corresponden a latinos, en comparación con una tasa de 3.5 muertes entre trabajadores blancos y 3.2 entre afroamericanos.

ESCOLLO CULTURAL

Si bien los latinos en Estados Unidos suelen poner un gran énfasis en la unidad familiar y se preocupan por el bienestar de todos sus parientes, no invierten en un seguro porque dicen tener “otras urgencias”, como pagar los estudios de sus hijos, enviar remesas a sus países de origen, reducir la deuda de sus tarjetas de crédito, costear gastos médicos, darse unos gustitos cada fin de semana… y un largo etcétera. Otro aspecto a tener en cuenta como un “escollo cultural a vencer” es que a la comunidad latina, a diferencia de otros grupos sociales, no le gusta hablar abiertamente de la muerte ni de la posibilidad de sufrir accidentes o eventos adversos que los lleven a una súbita desgracia familiar. Y es que la superstición ha formado parte de la vida de los latinoamericanos desde tiempos muy antiguos.

En lugar de adquirir una póliza, muchos de ellos prefieren cruzar los dedos —costumbre utilizada para invocar la buena suerte—, golpear repetidamente un objeto de madera para alejar “las malas vibras” o usar amuletos protectores para sentirse más seguros. Eso les enseñaron desde pequeños como un “seguro” para su casa y su negocio, en vez de inculcarles una verdadera cultura de la prevención. Afortunadamente, estudios independientes confirman que los latinos —especialmente aquellos que van adaptándose de lleno a la vida norteamericana y los de segunda generación— estarían dispuestos a reemplazar las herraduras de la fortuna y los tréboles de cuatro hojas por la compra de una póliza.

En efecto, el panorama no es tan desalentador como parece, puesto que los latinos no se niegan completamente a la posibilidad de contratar en algún momento de su vida un tipo de seguro para su casa, automóvil o negocio —hay más de tres millones de negocios latinos en Estados Unidos y la cifra continúa en aumento— o, mejor aún, para proteger su vida y la de su familia, siempre y cuando alguna empresa o agente los contacte y les explique de qué se trata y qué ventajas tiene el sistema. Según el estudio del IBS, un 28% de los latinos encuestados afirmó que no cuenta con un seguro de vida porque, simple y llanamente, ninguna empresa los había contactado. Este dato, sin duda, es fundamental.

INVERTIR US$ 1,5 AL DÍA

Una póliza de seguro podría aportar mucho valor, soporte y calidad de vida para cientos de miles de familias latinas emprendedoras en los Estados Unidos, a un costo no solo razonable sino, sobre todo, sorprendentemente asequible. A modo de ejercicio, decidimos preguntarle a un grupo de latinos en Nueva Jersey cuánto creen que una compañía aseguradora líder les cobraría al mes por un seguro de vida y gastos médicos con una cobertura de 500,000 dólares, y todos erraron al dar cifras muy altas, totalmente alejadas de la realidad. “Ese pago mensual debe ser carísimo”, apuntaron.

Grande fue su sorpresa y su interés cuando se les informó que un aseguramiento de este tipo solo les costaría 45 dólares al mes. Si el ingreso promedio anual de un latino en los Estados Unidos es de 40 mil dólares, ¿invertir 1,5 dólares al día para tener un seguro de vida y gastos médicos por medio millón de dólares, no es acaso una excelente y responsable inversión? Además, los que participaron en el sondeo desconocían que en Estados Unidos existe una oferta de seguros que brinda protección por igual a inmigrantes latinos legales como a ilegales, sin hacer distinción alguna.

Y si esos 45 dólares mensuales se vuelven, por alguna razón, difíciles de pagar para algunas familias latinas, existen en el país otros seguros mucho más económicos y con múltiples beneficios. Queda en evidencia, de este modo, que el problema de fondo no sería el precio de la póliza ni la condición migratoria, sino más bien la falta de costumbre y la desinformación, obstáculos que las aseguradoras pueden superar con una estrategia informativa bilingüe que permita penetrar el mercado latino, derribando mitos —como aquel tan trillado que afirma que “los seguros son muy caros”— y mostrando evidencias tangibles de que un seguro es la mejor inversión.

Con todo, contratar un seguro es una inversión impostergable en tiempos tan impredecibles e inciertos como los que se viven en Estados Unidos y el mundo. Una inversión inteligente, además de justa y necesaria, para una comunidad latina influyente y en constante crecimiento, que en el año 2050 podría llegar a las 132.8 millones de personas —el 30% de la población total de Estados Unidos—, según una proyección de la consultora PwC.